Taiichi Ohno, uno de los padres del Sistema de Producción Toyota, era conocido por su obsesión por la mejora continua. Una anécdota que ejemplifica esta filosofía a la perfección es la del «principio del 10%».
En una visita a una fábrica, Ohno observó que los operarios perdían tiempo buscando las herramientas que necesitaban. Ante esto, propuso un reto: reducir en un 10% el tiempo de búsqueda de herramientas cada día.
Los operarios, al principio, se mostraron escépticos. ¿Cómo podían reducir un 10% cada día si ya estaban optimizando sus movimientos? Sin embargo, Ohno los motivó a observar atentamente sus procesos e identificar pequeñas mejoras que pudieran implementar.
Al final del día, los operarios habían logrado reducir el tiempo de búsqueda en más de un 10%. Lo que parecía una meta imposible se había conseguido gracias a la suma de pequeños pasos.
Lecciones aprendidas:
- La mejora continua no se trata de grandes revoluciones, sino de pequeños pasos constantes.
- Enfocarse en la aportación de valor es crucial. En este caso, el tiempo ahorrado en la búsqueda de herramientas se traducía en un aumento de la productividad.
- La observación y el análisis son claves para identificar oportunidades de mejora.
- Motivar e involucrar a las personas en el proceso de mejora es fundamental para el éxito.
El legado de Ohno nos recuerda que la Excelencia no es un destino, sino un viaje. Un viaje en el que cada paso, por pequeño que parezca, nos acerca a una meta más alta.
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